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Cómo ser mejor Entrenador en Pandemia

Durante este último año hemos experimentado un completo cambio en nuestras vidas. La pandemia ha trastocado los planes tanto a corto, medio y largo plazo, pero la cosa no queda ahí. La capacidad de planificación se ha visto afectada por los continuos cambios en las restricciones; y es que en la actualidad las aptitudes como la flexibilidad o la creatividad se valoran mucho más que la organización rigurosa.

Este cambio en la forma de pensar respecto al futuro también se aplica al ámbito deportivo. La actividad deportiva ha ido recobrando la normalidad poco a poco, pero todavía está lejos de ser lo que era antes de la pandemia. Los entrenadores, jugadores y profesionales de la salud han tenido que cambiar sus esquemas mentales y hábitos para afrontar con éxito la “nueva normalidad”. En este sentido han aparecido dos estrategias opuestas: tratar de modificar el ambiente para que se parezca lo máximo posible al pasado; o por el contrario replantearse su forma de trabajar y adaptarla a las nuevas condiciones.

En especial, llama la atención el papel que tienen los entrenadores por su responsabilidad. A las tradicionales funciones de liderazgo e instrucción que tenían se han añadido otras muy diversas, y en muchos casos lejos de su ámbito de competencia: evitar a toda costa posibles focos de contagio; hacer malabares para cumplir los protocolos sanitarios; o planificar los entrenamientos teniendo en cuenta que aparecerán imprevistos que difícilmente pueden controlar. Todas estas nuevas tareas no se han visto compensadas con un aumento en los recursos. De hecho todo lo contrario, los entrenadores tienen que hacerse cargo de muchas más tareas con menos recursos. Algunos de estos son fácilmente sustituibles, como el material, pero otros han sido siempre esenciales y su eliminación ha cambiado la concepción de lo que es un equipo de fútbol, como es el elemento del vestuario.

Con todo esto, es normal que aparezcan sentimientos de agotamiento, frustración y ansiedad ante el futuro. Aun así, los entrenamientos y competiciones tienen que continuar. Por lo que tal y como se dijo al principio: la capacidad de ser flexible es vital en este sentido. Por suerte esta capacidad no es innata y se puede entrenar. Tener éxito en esta tarea requiere un esfuerzo consciente por parte de los entrenadores.  Al igual que en cualquier proceso de aprendizaje, se requieren altas dosis de motivación, constancia y disciplina. Pero para que puedas lograrlo, a continuación te damos unos sencillos consejos:

  • Transmite a tus jugadores el valor del esfuerzo: los entrenadores deben ser modelos de cambio para los jugadores. Es decir, deben ser efectivos no solo transmitiendo los conocimientos técnicos, sino los valores del fútbol. Por tanto, si un entrenador se esfuerza en hacer ver a los deportistas la importancia que tiene darlo todo en los entrenamientos, es más probable que estos interioricen el mensaje y actúen en consecuencia. Exprimir al máximo cada entrenamiento es fundamental ya que visto los acontecimientos, nada asegura que mañana se pueda entrenar con normalidad.
  • No descuides el componente socioafectivo: la cohesión grupal se ha visto seriamente perjudicada por la nueva normalidad. La posibilidad de hacer piña en los vestuarios o las charlas pre-partido no son viables actualmente. Aun con esto el componente socioafectivo dentro de los equipos es muy importante para aumentar el rendimiento. Una manera de conseguirlo es dedicar 10 – 15 minutos de un entrenamiento a realizar una dinámica de cohesión o un pequeño juego de calentamiento.
  • Despliega toda tu creatividad: la flexibilidad mental y creatividad están estrechamente relacionadas. La flexibilidad significa adaptarse a los problemas, y la creatividad a la generación de nuevas soluciones para los problemas. En este sentido, los entrenadores deben esforzarse por potenciar ambas capacidades. A la hora de diseñar los ejercicios o realizar las alineaciones, los entrenadores deben mantener la mente abierta y buscar nuevos recursos que les permita adaptarse a las circunstancias.

La manera de concebir el deporte ha cambiado por culpa de la pandemia, pero esto no debe ser motivo para desmotivarse. Hay dos maneras de afrontar esta nueva situación: resignarse y quejarse; o tomar la iniciativa y aprovechar el momento para aprender nuevas habilidades. Después de todo, la pandemia y sus efectos colaterales no están bajo nuestro control. Lo único que se puede hacer al respecto es tener paciencia, ser creativo y trabajar para potenciar las habilidades. Al fin y al cabo, esta situación es temporal, pero el aprendizaje es para toda la vida.

Escrito por Gloria Redondo

Psicóloga Deportiva en el AD Arganda CF y EDM San Blas de Madrid

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